miércoles, 15 de junio de 2011

El espacio que habitamos, a un paso de ciudad

El Oriente es una de las subregiones que se encuentra más cerca de la capital de Antioquia, Rionegro no sólo funciona como su epicentro industrial y económico, también es el municipio que cuenta con el mayor número de desplazados e indigentes.

La Galería: Promotora de comercio

Un tejido de verduras, basura, pregones, carros, motos, personas y perros transitando al rededor de La Galería, era similar al desasosiego de una mujer que vendía verduras y frutas en el mismo sector. "eso no es marchito eso es jechito y así huele más rico" contestó en una ocasión la vendedora a una cliente que vio el cilantro en mal estado. Beatriz era parte de los comerciantes que ocupaban el espacio público de la plaza de mercado en Rionegro.

En las afueras de la plaza se encuentran más de 200 comerciantes de ventas estacionarias y con ellos vendedores ambulantes de lotería, de rifas y de alimentos; compradores que en su mayoría son mayores de 30 años, ancianos deambulando, coteros y hombres que transportan alimentos en carretas. El tránsito peatonal y vehicular por los costados de La Galería es lento debido a la aglomeración de personas.

La Galería como se distingue comúnmente la plaza de mercado, es un territorio correspondiente a prácticas definidas por el espacio y la cultura propia de la actividad mercantil. La geografía del Oriente antioqueño permite el cultivo de frutas y verduras que genera sostenibilidad económica a la región, pues una vez se producen los alimentos entran en la etapa de comercialización a través de La Galería.

La plaza de mercado de Rionegro se convierte en opción de subsistencia para los desempleados por ser el eje central del movimiento mercantil en la región, pues en ella convergen los mercados de los municipios cercanos. Los habitantes encuentran en las ventas ambulantes o estacionarias una posibilidad de enfrentar el desempleo generado por las crisis económicas del país, además el conflicto armado o el deseo de encontrar mejores opciones económicas para vivir puede aumentar la migración de desplazados a las zonas urbanas. Cuando el campesino llega a una ciudad desconoce la manera de trabajar en ella y se le dificulta obtener un empleo estable, por esta situación acude a la economía informal como medio de subsistencia.

Un territorio para los desplazados

En la ciudad Santiago de Arma hay cerca de 7.000 desplazados, el Gobierno no tiene una cifra exacta porque no todos declaran su situación. Rionegro es el municipio que alberga más cantidad de víctimas de la guerra en el Oriente antioqueño por su crecimiento urbano - ser más grande que otros municipios permite cierto nivel de anonimato- y por la terciarización de la economía.

Los resultados de los análisis hechos por el grupo investigador "Rionegro por una mirada de alianza regional solidaria con quien sufre el desplazamiento", señalan que los desplazados migrantes a Rionegro y a Marinilla se quieren quedar, pero los que llegan a La Ceja del Tambo y a otros municipios quieren regresar a su lugar de origen debido a que su meta no es encontrar empleo, sino salvar su vida y esa garantía la ofrece un municipio grande donde pueden esconder sus rostros entre la sociedad.

Pero inicialmente, la ciudad Santiago de Arma fue llamativa para los habitantes de otras localidades por la oferta laboral. El sociólogo John Jairo Serna, quien hace parte de dicho proyecto de investigación, explica por qué este municipio ha sido el mayor receptor de desplazados en el Oriente de Antioquia. "Rionegro es un municipio que se hizo desde el desplazamiento por el problema económico, buscando oportunidades, y ahora que vienen los desplazados de la guerra no hay la misma solidaridad". El investigador considera que las personas instaladas desde hace muchos años en este sector no reciben con agrado a las víctimas de la guerra, porque sienten que les van a quitar lo que han conseguido hasta ahora, como puede ser un empleo.

En los sitios principales como parques, vías, atrios de las iglesias, entre otros se puede observar la concentración de gran cantidad de desplazados, que toman estos sitios por ser de gran afluencia de personas y actividades comerciales, buscando de alguna manera apoyo por parte de la población. Pocas veces se ve algo de esto porque el Municipio al ser ya un gran receptor de desplazados se ha acostumbrado a estas prácticas y a verlos habitar el espacio, muchas veces los transeúntes pasan por encima de ellos, incluso sin percatarse de su presencia.

Aunque Rionegro es un municipio que está teniendo una transformación acelerada tanto en infraestructura como comercio e industria, no es suficiente para garantizar a quiénes están llegando al él una vida en buenas condiciones, por tal motivo se empiezan a ver las consecuencias de esta migración. Limosneros, indigentes y desempleados son cada día más comunes.

Tener empleo no es riqueza pero no tenerlo puede agudizar la pobreza y ante las necesidades básicas, cualquier padre o madre de familia opta por vender en cualquier espacio donde haya compradores con el fin de sobrevivir. Marta Roldán, hija de una vendedora que trabajó alrededor de 30 años en las afueras de la Galería, se refiere al espacio público de la siguiente manera: "Espacio público es porque la gente sale y entra, me imagino".

El espacio público debe ser respetado por todos, por tal motivo La Administración de Rionegro esta despejando sitios que por años han sido habitados indiscriminadamente por vendedores, pero al hacerlo quién les garantiza a ellos el bienestar necesario vivir.

El espacio de todos

Según el POT de Rionegro el espacio público es "el conjunto de inmuebles públicos y los elementos arquitectónicos y naturales de los inmuebles privados destinados por naturaleza, usos o afectación a la satisfacción de necesidades urbanas colectivas que trascienden los límites de los intereses individuales de los habitantes" Así aparece consignado en el artículo 2 de el decreto N° 1039 de septiembre 12 de 2000 e incluye como uno de sus propósitos: " Proteger, mejorar y ampliar el espacio público, garantizando que el uso común prevalezca sobre el interés particular".

Bajo estas medidas se podría inferir que los permisos para utilizar el espacio público son un mecanismo de la Administración municipal contra la pobreza y que al momento de establecer las normas, no se previeron las posibles consecuencias hoy palpables en la falta de movilidad y el desorden generado por el comercio informal en diferentes puntos del Municipio.

El artículo 98 especifica las condiciones para acceder al oficio de vendedor ambulante o transitorio: "estar inscrito en el Sisben en los niveles I, II ó III de pobreza, estar domiciliado en el municipio de Rionegro por un término no menor de 5 años y suscribir el contrato respectivo con el Alcalde o su delegado".

Si se pretende garantizar que "el uso común prevalezca sobre el interés particular" no se debería permitir el uso del espacio que es de todos para que unos cuantos construyan en él sus esperanzas de vida, al hacer del espacio un elemento de supervivencia y luego ser reubicados sin garantizarles otro medio para mejorar su calidad de vida o al menos seguir subsistiendo.

La contaminación visual de hace tres meses se esfumó con el traslado parcial de los vendedores. Actualmente unos pocos negociantes hacen caso omiso a las advertencias de los funcionarios del Espacio Público que están facultados por la ley para quitarles los productos y todavía venden en los andenes de la plaza. Quien alguna vez haya visitado la Galería o pasado por sus alrededores antes de la recuperación del espacio público, notará que ahora hay parqueaderos y andenes, puede hacer compras sin temor a una sanción por estar mal parqueado debido a la falta de espacio, ingresa y sale con facilidad y tiene una panorámica de esquina a esquina.

Los andenes y las calles son el espacio de todos y en cada territorio se le da un uso diferente, por eso el espacio público no se transforma solamente por las dinámicas económicas, también por los grupos que la habitan.


Un espacio cambiante por las dinámicas sociales

El Barrio San Antonio ubicado por la salida a La Ceja es reconocido tradicionalmente como sitio turístico, por esto en temporadas especiales y los fines de semana es frecuentado por visitantes de otros lugares. Allí se reúne gente de todas las clases sociales porque hay establecimientos para diversos gustos y de variados precio; en otros casos, la calle y los andenes son el refugio de grupos de personas que se apropian de estos espacios para disfrutar una cerveza o un vino con las amistades.

En las noches de los fines de semana las esquinas y calles de San Antonio se agitan al ritmo de vallenatos, reggaetón, salsa, rock, baladas, entre otros géneros sonados en los bares, fondas y discotecas; donde las clases sociales se juntan pero no se mezclan, se diferencian por la gestualidad corporal, la manera de vestirse o la forma de hablar.

El parque de San Antonio es tomado en su mayoría por jóvenes y adolescentes los fines de semana, la parte de la estatua y las jardineras, casi todos menores de edad que se apropian de este espacio como sitio de ocio y esparcimiento, acompañados siempre del licor y de los amigos.

Cuando se esfuma la noche y termina el fin de semana las calles del barrio son recorridas por sus habitantes o por personas que laboran allí, porque San Antonio no es sólo rumba, es también una zona residencial. El espacio atiborrado de gente horas antes, se convierte en un terreno amplio y calmado en el que la gente entra y sale de los supermercados, de las droguerías, de las cafeterías, de las misceláneas o de la iglesia católica como parte de su cotidianidad.


El Rubén Darío Quintero quedó atrás, ahora el nuevo coliseo

El coliseo Rubén Darío Quintero que por años representó el lugar central de deporte en el Municipio, ha sido reemplazado en gran medida por los nuevos escenarios deportivos, no sólo por la novedad y belleza que representan éstos, sino porque los nuevos están ubicados en una zona específica donde se encuentran otros espacios deportivos como el estadio y la pista de patinaje.

En la zona deportiva se respira un nuevo aire gracias a las transformaciones de los escenarios que fueron utilizados con motivo de los Juegos Suramericanos; el coliseo y el estadio de fútbol han permitido que éste lugar cada vez tenga mayor número de deportistas, la infraestructura es rescatable en algunos puntos de Rionegro, los turistas se sorprenden del drástico cambio que ha tenido el Municipio en los últimos años.

Rocío Zapata abandonó el Municipio hace aproximadamente ocho años por motivos de trabajo “al principio fue difícil dejar Rionegro porque la mayor parte de mi vida la pasé acá, pero la ciudad me abrió las puertas para conseguir un mejor sustento económico, ha pasado el tiempo y las transformaciones son evidentes, ya se urbanizó, cada vez lo ponen más bonito, pero ahora están revueltas dos culturas que son diferentes el campo y la ciudad”.

Tanto para ella como para los habitantes del Oriente antioqueño fue y será un orgullo que Rionegro y otros municipios de la región hayan sido sedes del máximo evento deportivo en Suramérica, los escenarios creados para dichas justas han formado un concepto más amplio de desarrollo y se muestra el territorio como un lugar donde se puede encontrar de todo, diversas costumbres, agronomía, industria y estados del tiempo; la cercanía a Medellín es una de sus principales características y Rionegro aparece como centro de este espacio.

Debido al clima Rionegro ha sido un lugar apto para el entrenamiento de deportistas, tal es el caso de varios equipos de fútbol, atletismo y ciclismo que tienen sus respectivos centros de concentración en este sitio. Pero no todo es positivo porque las zonas deportivas también han servido de espacios para que los jóvenes las utilicen para el consumo de marihuana, cocaína, alcohol y demás sustancias psicoactivas, es algo que se propicia debido a que la zona deportiva del municipio cuenta con extensas zonas verdes que lo propician y en ocasiones son utilizadas para ocultarse.

Erica Ramírez López, Carolina Ortega Ríos y Priscila Borja Carvajal, Mayo de 2010

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